Quilapayún en Barcelona

Dedicando el espectáculo a Víctor Jara y dentro del Festival BarnaSants, el mítico grupo Quilapayún volvió una vez más a Barcelona, al Palau de la Música Catalana en esta ocasión, para dejar una rotunda constancia de su vigencia.

Ponchos negros y canciones míticas de ayer, pero eternas, y de hoy. Canciones de siempre, inevitables y deseadas, y temas de sus dos últimos CD’s, Siempre y Solistas, dejando claro que el grupo aún tiene cosas que decir.

Y es que, dejando aparte el valor cívico y político de Quilapayún, que a estas alturas nadie puede negar y todo el mundo tiene clarísimo, la apuesta musical de este grupo es todavía hoy una apuesta fresca y absolutamente al día, aunque sigan sonando los inevitables clásicos en sus conciertos -como sonaron en éste que ahora nos ocupa- , sencillamente porque Quilapayún creó un estilo “mestizo”, bebiendo de las raíces para buscar un sonido nuevo, que lejos de envejecer se ha hecho poderoso en esta época de “world music” y reivindicaciones de sonoridades étnicas.

Por otro lado, el grupo tiene en Barcelona un público que sabe valorarlo desde aquel mítico concierto del 74 -la primera vez que los Quila pisaron suelo catalán- y que supo apreciar, en el concierto del 1 de febrero pasado, la buena forma de sus componentes.

Para devolver con gratitud la fidelidad del público barcelonés, Quilapayún se preparó para la ocasión el tema del gran cantautor catalán Lluís Llach, dedicado a Salvador Allende, “Amor que m’ets amic”. Quilapayún se atrevió a cantar en catalán y no se defendió nada mal. Toda una grata sorpresa. Y de sorpresa en sorpresa, inesperada fue también la presencia en el escenario de la cantante cubana residente en Barcelona Telva Rojas, que interpretó Drume Negrita, que popularizara Bola de Nieve, y, acompañada por el grupo, Duerme, duerme Negrito, que dio a conocer don Atahualpa y que popularizara el propio Víctor Jara.

Emoción, pasión… En resumen: belleza. Esa es la palabra que mejor puede definir la propuesta de este grupo que, sosteniendo sobre sus espaldas un bagaje envidiable y rotundo, aún sabe y puede transmitir frescura y esperanza.
Ahora sólo cabe esperar que la próxima visita de Quilapayún a la Ciudad Condal no se haga esperar demasiado y que la incuestionable historia de amor que existe entre ambas partes siga alimentándose sin demasiadas largas ausencias.

Juan Miguel Morales

juanmiguelmorales.blogspot.com

2 de Febrero de 2011

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: